Identidad en la Ideología de genero

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Por Andrea Balbontín Nesvara

Una de las aristas que impone esta ideología es la aceptación social de la “identidad de género”, es decir que el homosexualismo, travestimos,  lesbianismo y toda forma de alteración relacional hombre/mujer sea visto por la sociedad como algo normal e incluso con los mismos derechos que corresponde a las relaciones femeninas y masculinas, como es el carácter heterosexual, el matrimonio y la adopción.

Los pasos que se siguen para tal fin fueron minuciosamente elaborados y aplicados en el mundo desarrollado. Los países en vía de desarrollo han visto esta forma de “progreso”, en alguna medida,  con simpatía, atendiendo al slogan de antidiscriminación.

Estos pasos son:

1.- El establishment ataca y discrimina a los homosexuales. Es decir, las entidades que promueven, lideran y persiguen la imposición de la ideología de género son las mismas que en un principio, de modo estratégico, ataca al homosexual, de manera que la sociedad reaccione victimizando al supuesto agredido y lo proteja y acepte.

2.- El segundo paso es  insensibilizar   y normalizar la homosexualidad. Para ello se recurre a los medios de comunicación y vías de distracción: películas, televisión, internet e incluso música, entregándose un mensaje o subliminal o de simpatía emocional hacia el receptor  (véase a  las bandas de música de los 90: todos eran homosexuales)

3.- Insistir en que los homosexuales son víctimas. A través de diversas manifestaciones culturales o marchas en defensa de los homosexuales se hará creer a la sociedad que estas personas son víctimas del sistema. Con ello se genera un nuevo sentimiento social compasivo y protector hacia las minorías.

4.- Condenar a los que se oponen al homosexualismo. No sólo los términos “intolerantes” “retrógrados” “fundamentalistas” se escucharán fuerte. Se crearán mecanismos de lobby en los Congresos para convencer a los parlamentarios que estos personajes merecen el mismo trato legal en todas las áreas que corresponden a la familia, es decir, matrimonio y adopción, reproducción, derechos patrimoniales, etc., de modo que la ley enmiende aquellos conceptos tradicionales de persona humana y todo lo que a ella concierna.

La introducción e intervención de las “Feministas de Género” en la ideología.

Para tales fines no sólo recurrieron y recurren a la LGTBTI sino a las “Feministas de Género” (así como a las culturales), quienes condenan todo tipo de relación entre hombre y mujer, dentro de la cual, por supuesto, se encuentra la relación sexual. Ello tiene un sentido bastante lógico: Parte de la ideología de género se basa justamente en la guerra de los sexos, donde las mujeres muestran a los hombres como seres cosificantes, utilizando un lenguaje que les es propio, de tal modo de manipular y engañar las mentes sociales. De ahí los términos “feminicidio” “femicidio” “violencia de género”.

La denominación “feministas de género” fue introducido por  Christina Hoff Sommers para diferenciar a éstas de las del movimiento feminista de equidad, quienes reclaman los derechos igualitarios para hombres y mujeres, pero no se oponen al hombre ni a sus roles diferenciados.

Con la idea de lograr sus objetivos, las feministas de género promueven, usando de modo manido el vocabulario (primer paso indiscutido para provocar aprobación mediante sensibilización social y tergiversación mediática), una serie de definiciones, entre otras:

“- Hegemonía o hegemónico: Ideas o conceptos aceptados universalmente como naturales, pero que en realidad son construcciones sociales.
Desconstrucción: La tarea de denunciar las ideas y el lenguaje hegemónico (es decir aceptados universalmente como naturales), con el fin de persuadir a la gente para creer que sus percepciones de la realidad son construcciones sociales.
Patriarcado, Patriarcal: Institucionalización del control masculino sobre la mujer, los hijos y la sociedad, que perpetúa la posición subordinada de la mujer.
Perversidad polimorfa, sexualmente polimorfo: Los hombres y las mujeres no sienten atracción por personas del sexo opuesto por naturaleza, sino más bien por un condicionamiento de la sociedad. Así, el deseo sexual puede dirigirse a cualquiera.
Heterosexualidad obligatoria: Se fuerza a las personas a pensar que el mundo está dividido en dos sexos que se atraen sexualmente uno al otro.
– Preferencia u orientación sexual: Existen diversas formas de sexualidad -incluyendo homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales y travestis- como equivalentes a la heterosexualidad.
Homofobia: Temor a relaciones con personas del mismo sexo; personas prejuiciadas en contra de los homosexuales. (El término se basa en la noción de que el prejuicio contra los homosexuales tiene sus raíces en el ensalzamiento de las tendencias homosexuales”

Así mismo, el pensamiento propagado por las feministas de género  expresa:

“La teoría feminista ya no puede darse el lujo simplemente de vocear una tolerancia del lesbianismo como estilo alterno de vida o hacer alusión de muestra a las lesbianas. Se ha retrasado demasiado una crítica feminista de la orientación heterosexual obligatoria de la mujer” (Adrienne Rich, “Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence”, Blood, Bread and Poetry, p. 27)

“Una estrategia apropiada y viable del derecho al aborto es la de informar a toda mujer que la penetración heterosexual es una violación, sea cual fuere su experiencia subjetiva contraria” (Adrienne Rich, “Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence”, Blood, Bread and Poetry, p. 70)

“Cada niño se asigna a una u otra categoría en base a la forma y tamaño de sus órganos genitales. Una vez hecha esta asignación nos convertimos en lo que la cultura piensa que cada uno es -femenina o masculino-. Aunque muchos crean que el hombre y la mujer son expresión natural de un plano genético, el género es producto de la cultura y el pensamiento humano, una construcción social que crea la verdadera naturaleza de todo individuo (id)

Para las feministas de género la determinación natural del sexo no es otra cosa más que “clasismo” y por tanto desigualdad. La lucha, entonces,  se debe basar en desconstruir el género. Con este argumento resulta claro que lo que mueve a estas feministas es el concepto marxista y su ideología -opresor contra oprimido- de lucha de clases, donde finalmente la sociedad debe ser reconstruida hasta llegar a una sociedad sin clases.

Una de las premisas revolucionarias del fin a las diferencias de clases es que ésta terminaría si se facilitara el divorcio, se eliminara la propiedad privada, se impusiera el acceso al mercado laboral de la mujer, los niños fueran cuidados en instituciones y se eliminara la religión (ver Engels: “El Origen de la Familia, la Propiedad y el Estado”)

Pero estas feministas añaden que la diferencia de clases desaparecería cuando se ataque a la familia de forma directa, verdadera causante del mal. Y con ello, por supuesto, destruir la diferencia de sexos, de modo que la mujer se apodere del control de la reproducción, hacerse dueña de su cuerpo, controlar  la reproducción femenina, las diversas organizaciones sociales de nacimiento y el cuidado de los niños. Finalmente la diferencia de sexo biológico no importaría, la naturaleza de cada ser humano debe desaparecer, pues choca con la humanidad. Toda diferencia entre un hombre y una mujer es una construcción social y por tanto debe ser cambiada. En resumen: es una declaración de guerra contra la naturaleza, no contra los sexos, lo que es mucho más grave, si se entiende lo que ello significa.

De este modo, ya no existen dos sexos sino muchas “orientaciones sexuales”. Lo que pretenden es que los roles de la mujer, en especial dentro de la familia, dejen de existir, de tal modo que, tanto en lo material como en lo ideológico, la mujer elimine el patriarcado. Exigen que el Estado sea quien vele por el cuidado de los niños y declare los derechos sexuales y reproductivos como legítimos; que se otorgue el pleno derecho a la libertad sexual y al derecho preferente de los homosexuales y lesbianas; el control sobre la producción ideológica y cultural y sistemas de ayudas exclusivos para las mujeres como la formación de sindicatos a cargo de mujeres,  con potestad  a reclamar sobre sus derechos exclusivos. (Ann Ferguson & Nancy Folbre, “The Unhappy Marriage of Patriarch and Capitalism”, Women and Revolution, p. 80 )

La idea fundamental no es la de  mejorar el estatus de la mujer ni luchar por su libertad sino separar al hombre de ella y destruir las identificaciones que tiene, en especial, dentro del orden de la familia. La excusa es la mujer, nuevamente cosificada por el sistema destructivo.

La perspectiva de género tiene como objetivo final la implementación y permanencia de la agenda homosexual, lesbiana, bisexual, transexual, pero no los intereses de las mujeres, ellas son simplemente instrumentalizadas para un fin mayor.

 

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